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TARDE DE JUEVES SANTO

En primer plano los pájaros,
cada cual con su canción diferente.

Detrás se aprecia algún perro
poniendo las notas más bajas.

Al doblar un coche la esquina,
ataca con metales de claxon,
dando fuerza a la suave música
que sesteaba la tarde de jueves.

Los niños, al son de la plaza,
le ponen sus versos de estribillo.

Y el vecino martillea su staccato,
cincelando una bronca partitura.

Todos forman un coro discordante,
pero, curiosamente, afinado.

.

Como la vida…

Dejad que el río siga,
como la vida, su curso;
que se desmonte sin prisa,
que en la curva dormida
entre placeres de siesta,
se adivinen las tardes
de los besos de entonces.

Dejad que el río siga,
entre brillos de bronce;
que le lleve su calma
a la prisa del barco;
que termine en la playa
donde duermen las olas,
y que muera escuchando
los sonidos del puerto.

Dejad que el río siga
y que siga viviendo
en todas las miradas
que han sabido mirarlo.

Pensando en Federido…

Las lenguas comadres serpentean,

entre sombras, por la noche negra.

En las rejas entrega su canto

la niña de la luna de plata

que anida en un hombro moreno.

Herramientas y artesanos

El bolígrafo, un cincel;
el papel, una cantera;
La poesía, la escultura
que del papel amanece.

La poesía, una gimnasia
que el espíritu mantiene
y lo hace más flexible,
y le ensancha el horizonte,
y le aclara la mirada.

La poesía, perfecta alianza
entre la palabra escrita
y su belleza sonora.
Y el poeta, doliente artesano
que su armonía procura.

ESTA ESPAÑA

Esta España liberal:

Erial de campos de golf
y de rotondas absurdas.
De soledades de autopista
y herrumbrosas construcciones.
De polideportivos muertos
y palacios sin congresos.
De políticos megalómanos
y de fraudes con corbata.
De desfalcos desde el palco
y prostitución de polígono.
De ambición de señor conde
y corrupción de partido.
De trajes de Versace
y almas de bandolero.
Es la España que no quiero;
yo me esperaba otra cosa.

DESTIERRO

El poeta, –que se sabe
contenedor de la nada,
hilador de raros humos,
aspersor de soledades,
prendedor de algunas almas-,
se tiende sobre las nubes
y se olvida de la vida.

No suele enseñar sus versos;
los esconde en la trastienda
hasta que se pudren dentro.

Después saca lo podrido
y lo usa como estiércol
para abonar los encuentros
nocturnos con su destierro.

No acude a las tertulias
que se dicen “de poetas”,
donde los pavos se ahuecan
cantando al cielo sus versos.

Prefiere países más serios,
y que sean menos tristes,
el de las sombras chinescas,
el del jardín del deseo,
el de la infancia dormida
entre dormidos recuerdos-.

No penseis que es masoquismo
ni ganas de flagelarse,
pues no hay látigo tan largo
que abarque tan ancha espalda;
es simplemente destierro,
no busqueis otra palabra.

.

VUELTAS

Puedes pensar que has llegado
muy lejos en la vida.
En realidad solo has dado
más vueltas en la noria,
volviendo siempre
al punto de partida.

.